Opacidad
El vidrio opaco casi nunca está sucio.
Velo, halo y pérdida de transparencia en toda la pieza. No es algo pegado encima: es la superficie.
Qué lo causa
- Agua detenida. El agua que se queda sobre el panel y no se seca ataca la superficie. Primero no se ve; después es velo.
- Paneles apilados. El vidrio guardado o transportado con humedad entre lámina y lámina sale del empaque ya velado.
- Química de obra. Detergentes fuertes y removedores que se dejan secar encima.
- Intemperie. Años de agua y sol sobre la misma pieza.
Los dos primeros importan por una razón práctica: el panel ya llegó así. No se dañó usándolo, y discutir quién lo causó no le devuelve la transparencia a nadie.
Por qué el cambio sale más caro de lo que dice la cotización ›
¿Velo o mancha?
Lave el vidrio bien y mírelo seco y a contraluz. Si sale y no queda sombra, era depósito. Si queda un velo parejo en toda la pieza, es la superficie, y es esta página. Si lo que queda son manchas o escurridos con forma, es la otra.
Qué hacemos
Nosotros no rebajamos. Pulir es rebajar, y al rebajar queda una lente que se ve desde la calle. Acción química y física combinada: el panel recupera la transparencia y conserva sus propiedades originales. Se trabaja en sitio, sin desmontar la pieza.
Por qué casi nadie lo pule ›
Cómo se comprueba que no quedó rebajado ›
Lo que no tratamos
- Vidrio quebrado o fisurado — ahí sí hay que cambiar el panel.
- Vidrio con recubrimiento y vidrio texturizado.
Decirlo antes evita una promesa que no se cumple.
Precio y plazo
Dependen del estado de la pieza y de dónde esté. No publicamos un número que después no se cumpla: mándenos una foto y le contestamos los dos, y si se recupera o si hay que cambiar el panel.